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miércoles, 2 de abril de 2008

La Vaca Vuela


Domingo, amaneció muy frió hoy, ayer solo comimos turrón húmedo y caramelos, las raciones no nos están llegando, no podemos ir al pueblo a buscar comida como antes, estamos solos y no tenemos ordenes de movernos de acá, Domínguez insiste en matar la vaca que hace dos días encontró Chaco a metros de las trincheras, la vaca esta mas flaca que nosotros pero pensamos que no nos vendría mal el asadito.
Ayer hizo frió, no se cuantos grados, pero bajo cero seguro, tengo los pies congelados, el pozo donde estamos esta lleno de barro y agua que nos llega a los tobillos, mi panza no para de hacer ruidos largos, ahora son todos los que quieren matar a la vaca, no creo que se animen.
A lo lejos se escuchan detonaciones pero no se ve ningún movimiento, me da miedo tanta quietud, siento que algo va a pasar, algo que no va a ser bueno para ninguno de nosotros.
No paso nada en dos horas, ya salió el sol y de a poco nosotros salimos de nuestra fosa, estiramos las piernas y hacemos fuerza con los brazos hacia arriba con ganas de desmembrarnos. Gomez nos convence de que el día es hermoso.
Cesar nos dice que no aguanta mas el hambre, que va a matar a la vaca, pide ayuda y nadie responde, pide nuevamente y algunos amagan, solo Chaco acude convencido de que el destino le mando a la vaca.
Chaco dice que cualquier cosa que se haga con la vaca el tiene que ser el primero o participar de forma directa en la acción.
Cesar pregunta como matarla, todos coinciden en que la mejor forma es pegarle un tiro, Cesar apunta pero no gatilla, todos miran saboreando el futuro asado, Cesar apunta otra vez pero no gatilla nuevamente, le pasa el arma a Chaco, Domínguez le recuerda que la vaca es suya, que el destino se la puso en el camino y otras boludeces mas para animarlo a gatillar, Chaco intenta un par de veces pero se resigna, dice que no puede, dice que no la matara.
Nos quedamos en silencio unos minutos, esperamos en vano que alguno se haga cargo de sacrificar a la vaca, nadie se mueve, hay miedo, se nota en las caras.
Recuerdo mi casa, cierro los ojos y veo a mis viejos, veo la parrilla, veo el humo e imagino el olor a carne asada, me hace feliz esa imagen, una imagen a color luego de mucho tiempo.
Cesar interrumpe a los gritos, habla del campo minado, todos dicen que esta loco, que haría mucho ruido, pero Cesar nos refriega que es la única forma de matar a la vaca, nos grita explicando que somos todos cagones y el se incluye. Nadie lo discute, solo con las miradas nos ponemos de acuerdo en que él tiene razón.
Caminamos arriando la vaca hacia el campo minado, Chaco de vez en cuando le pega un tirón a la soga encaminando a la vaca que busca en todo momento escapar.
Llegamos al campo minado, y empezamos a gritar como locos tratando de asustar a la vaca para que de esta forma ella sola encuentre la mina que la hará volar a nuestros platos.
No tardo mucho en pisar una, Cesar y Domínguez ayudaron a Chaco a tirar de la soga arrastrando a la vaca hasta donde estábamos mirando sin decir palabra, ninguno olvidara ese momento. Gomez empezó la faena con un cuchillo, corto varios pedazos y nos dio uno a cada uno, dejamos abandonada media vaca y volvimos a nuestro refugio.
Enseguida armamos un fuego, y asamos a la vaca en poco tiempo, alguien se lamento de la falta de sal pero nadie le respondió, Chaco por un momento no quiso comer, pensaba y nos miraba, parecíamos bestias, comíamos con las manos riéndonos a carcajadas no sé muy bien de que, Chaco se persigno, le saco el cuchillo a Cesar, corto un trozo y empezó a comer tratando de encontrarle algún gusto a ese pedazo de carne.

miércoles, 5 de marzo de 2008

El Negro


Hoy hace 20 años que se murió Olmedo, me acuerdo ese día muy claramente, yo era chico y estaba en la casa de mi tía, estaba con mi prima, los dos solos por que me había quedado a dormir y mi tía se había ido a trabajar, mirábamos la tele y de repente nos enteramos por tv que el negro se había caído de su departamento.

La imagen del cuerpo de Olmedo de frente al asfalto y sus botas de cuero marrón clarito sobre el jean todo rasgado, no se muy bien porque pero las tengo frescas en la memoria, me acuerdo que hacia frío, y que por tv veíamos que en Mar del Plata garuaba, lo que me hacia sentir mas frió. Hoy cuando vi una foto en algún lugar lo recordé todo nuevamente.

Ese día llore, no se muy bien porque, hoy no entiendo como alguien así era mi ídolo, hoy no lo seria, igual solo por eso mi recuerdo de hoy, por el tipo que alguna vez, no se porque, fue mi ídolo.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Asfixia


"Me asfixio! Dios!
Pienso en mi cara..
se está quemando,
ahora, mi cara... Dios!
Una explosión y los colchones
se prenden fuego y nos quemamos vivos..."
Pabellón séptimo (Relato de Horacio)
El tesoro de los inocentes (bingo fuel)
Indio Solari


El Rana como muchos compañeros esperan.
Alguna vez deseo demasiado un par de zapatillas, ni su padre, ni su trabajo evitaron otra frustración.
Cansado de esto viajo resignado a un nuevo espacio, allí poco le duraron sus modernas zapatillas, causa del viaje, entrego su campera a cambio de algunos minutos de tranquilidad.
Al poco tiempo aprendió a dormir con los ojos abiertos, alerta, inquieto, imitando a un muerto listo a resucitar.
Respiraba tomando bocanadas de aire largas y profundas inflando sus cachetes para después soplar largamente expulsando el dióxido de carbono, disfrutando este su único momento de libertad.
Forzado entrego su honor recibiendo golpizas que lo desmayaban mecánicamente, para luego despertar en posición fetal, con su rostro lleno de lágrimas, en un piso putrefacto y húmedo que lo había sostenido por largas horas en un silencio coagulante.
Con el paso del tiempo los abusos fueron mermando gracias a su resistencia y a la constante llegada de nuevos reclusos que no paraban de aparecer hundidos en el pánico de su primera vez.
El mate cocido que tanto le gustaba tomar no estaba, acompañado con pan casero recién sacado del horno de barro era su debilidad, hoy de a poco su mate cocido fue perdiendo la magia, la falta de azúcar y un pan duro con moho, logro borrarlo de su lista de buenos recuerdos. Las comidas eran tan salteadas y desagradables que pasaban desapercibidas rápidamente por su estomago generándole una resistencia inesperada a la inanición.
Pasadas las 18hs del domingo en el penal de Varones de Santiago del Estero la tranquilidad agredía a los internos, la superpoblación ya se transformaba en alarmante e inaguantable, la capacidad carcelaria estaba colmada, 465 presos en un establecimiento para 180.
El sonido de los palos del servicio penitenciario golpeando las rejas alerto a los presos, voces de guerra helaban la sangre, pasos sincronizados se acercaban sin dudar, convencidos de su poderío la maquina represiva ingreso al recinto demoliendo cualquier cosa que estuviese en pie.
El Rana y sus compañeros corrieron de lado a lado haciendo barricadas contra las rejas de entrada, catres, colchones, las puertas de los baños y algunas sillas conformaron un frágil muro de contención, se oyeron gritos de resistencia y varios gritos de terror.
Luego el fuego, el calor, el humo, la desesperación, el horror, el dolor, la muerte, el llanto, el odio y una angustia general.
La cifra de presos muertos tras el motín en la carcel de Varones de Santiago del Estero, se elevó a 33.
Fueron casi mas de 20 horas de máxima tensión.
Se trata de la mayor tragedia carcelaria de Santiago y una de las más cruentas del país.
El Rana como muchos compañeros esperaron.


lunes, 8 de octubre de 2007

La lección de anatomía

NADA MAS

Teniendo rancho y caballo

es mas liviana la pena.

De todo aquello que tuve

solo el recuerdo me queda.

Nada más.

No tengo cuentas con Dios.

Mis cuentas son con los hombres.

Yo rezo en el llano abierto

y me hago león en el monte.

Nada más.

Me gusta mirarlo al hombre

Plantado sobre la tierra

Como una piedra en la cumbre

Como un faro en la ribera

Nada más.

Alguna gente se muere

Para volver a nacer.

Y el que tenga alguna duda

Que se lo pregunte al Che.

Nada más.

Atahualpa Yupanqui.

miércoles, 29 de agosto de 2007

Perdida en la ciudad

La ciudad no es buen lugar para ella y lo siente así.
Su gente la abruma castigándola con miradas indiferentes, que ella rechaza con un tímido escudo redondo.
Su paisaje compacta varios edificios de tristes silencios, como montañas olvidadas que custodian su paso final.
Camina errática, buscando respuesta a su pregunta cruel, sabe que atravesar todo este delirio ígneo y arremolinado la arroja de lleno a la cercanía de una flor llena de urgencia. Flor de mínimos pétalos, roja de saber y de tallo grueso que esconde en su interior algo reservado solo para ella. Se adueña de una ultima oportunidad y teme quemarla. Lleva el peso de mil ojos en su espalda, se siente observada, sabe que se adueño de otra memoria, por eso huye, huye con desconfianza, con dolor, con angustias, huye segura.
Huye al sol, un sol desplazado de la tela, un sol que con todas sus fuerzas muerde la tela para no desaparecer, un sol que quiere ayudar, un sol que no la abandona, un sol que se va a los gritos.
En su mano mas transparente se tatuó una frase, "mirar atrás", ella impulsivamente observa esa mano y acata. No ve nada, no ve a nadie, se plantea lo útil de la huida, duda sin moderar el paso.
Sus piernas sienten el viaje e intentan frenar, un instante de reposo fugaz le da aire para seguir, en busca de su verdad, de su esencia, de su ser, no se quiere perder , odia la palabra perdida, se quiere hallar, anhela encuentros cromáticos, espera encontrar.

martes, 26 de junio de 2007

Estacion Kosteki - Santillán


Hoy hace 5 años mataron a Maxi y Dario, ver las imagenes de ese día todavía me anuda la garganta, los autores materiales están tras las rejas aunque parezca increíble, hoy esperamos el juicio y castigo para los responsables políticos. Todavía me queda la imagen de ese policía que posaba riendo ante el cuerpo de Maxi, pero por suerte también me queda la imagen de Dario socorriéndolo antes de correr la misma suerte.

miércoles, 20 de junio de 2007

Amigo del Silencio


Ayer 19 de junio murió Vilca, amigo del silencio, de frases cortas, de mirada triste y sufrida.
Una vez escuche que a la persona que habla mucho se la conoce poco. El hablaba poco.
Al visitar su peña en Humahuaca uno se sentía parte de su familia, los incómodos se terminan llendo antes, y otros esperan ansiosos que Don Ricardo se siente en su mesa al final del espectáculo, y a la pregunta "Que toma amigo?" siempre la respuesta corta y humilde, "tintito".
Vilca habla de su padre, un viejo ferroviario que murió por defender sus herramientas de trabajo, con total naturalidad y con un orgullo envidiable.
Escuchar la guitarra de Vilca te moja los ojos, escuchar su voz te los seca de a uno.
Su peña es su templo, ahí todos adoran a Vilca, el mozo siempre alegre no duda al subir al escenario, se acopla con su quena a la perfección, y su guitarrista lo mira asustado cuando Vilca comienza una historia sabiendo que puede tardar años en terminarla, es recomendable repetir el pedido en la barra un par de veces, en el universo Vilca no existe el apuro, la velocidad, la exigencia.
Ricardo recorre las quince mesas una por una preguntando lo mismo, pero escuchando las respuestas, todavía entre las mesas se escucha sus diálogos eternos:
"Cuando has llegado a Humahuaca?"
"Te ha gustado??"
"Es linda che"
Hoy Vilca no esta, Don Ricardo se fue, imaginen su camino al cielo, manejando un tren, su tren a vapor, seguido por los niños de la Quebrada, envueltos en su guardapolvos blancos haciendo el avioncito, los cardones con mas espinas que nunca y los perros ladran pidiendo acompañarlo en su viaje, su tren sube por una montaña y se va, se pierde, no lo vemos mas, ha visto.

jueves, 17 de mayo de 2007

Ensalada de Frutas.



Gonzi le decían sus compañeros de primaria,yo fui uno de ellos, vivía a 3 cuadras de la escuela y tenia 5 hermanos. 2 nenas y 3 varones. El era el segundo.
Ojos negros, pelos parados, pantalón corto y zapatillas flecha, Gonzi nunca faltaba a la escuela.
Buen amigo, un poco alterado y a veces callado, fue creciendo al tiempo que nuestra relación se esfumaba, con el tiempo dejamos de coincidir en el barrio, en el parque, en los fichines, en el poli.
Al termino de la primaria tengo un recuerdo de el cruzando por enfrente de mi casa con Luis, los dos llevaban sus cañas de pescar.Los salude y no me contestaron. Obviamente iban a la laguna del parque.
Ya en la adolescencia me lo volví a cruzar una tarde en Gesell, estaba sentado en el piso,a unas cuadras de la terminal con una mochila y un vino en tetra.
-Gonzi, volves?- pregunte natural.
-Que haces Nene?...estoy juntando chirolas para volver a Baires, bardee boludo...- me dijo ofreciéndome un trago.
-Te quedaste sin filo?
-Bardee y no tengo un mango para volver, tenes filo?- me miro con los ojos vidriosos al tiempo que bajaba la cabeza.
Busque en mis bolsillos y junte 15 pesos, los desarrugue y se los ofrecí.
-Gracias man, me salvaste. Seguís viendo a los pibes?- ya relajado y prendiendo un pucho.
-Si, estoy con Lio y el Galle, queres venir a comer?
-No Nene, buena onda, me quiero borrar, bardee boludo...- dijo parándose y acomodando su mochila.
-Bueno Gonzi, sigo camino, cuidate y nos vemos.
Lo abrace y sentí que era la ultima vez que lo veía.
A la noche lo volví a ver en la 3 con la mochila y una birra en la mano, esta vez no lo salude, esa vez fue la ultima que lo vi.
Una vez me contaron que Gonzi andaba con ganas de hacer el Coto de Diaz Velez. Me angustie por él.
Otra vez escuche que los viejos de él, al regresar de vacaciones, se encontraron sin el calefon, Gonzi se lo habia robado, era lo único que los padres habían dejado en esa casa acostumbrada a los saqueos.
Todavía tengo en mi casa una foto 15x20cm que nos sacaron en el colegio en una feria del plato. José Luis, pela las manzanas, Nestor, las corta, yo pelo los duraznos y
Gonzi con un cuchillo mezclaba en un tapper vacio.

sábado, 7 de abril de 2007

Wolverine

Como mutante, se regenera, posee sentidos y reflejos muy agudizados como los de un ``Lobo´´ (debido al largo período de tiempo que vivió con ellos), y tres largas garras retráctiles alojadas en cada antebrazo. Las garras y su esqueleto están recubiertos completamente por una aleación de metal muy resistente conocido como adamantium . Es un incomparable maestro de combate que no dudaria ni duda en usar su fuerza letal.
Entre los datos más curiosos de su existencia podemos encontrar que tiene más de 200 años debido a su factor regenerativo. A causa de las decepciones provocadas por su gran amor (a la que asesina por accidente), se refugia en los bosques de Canadá y siguiendo a una jauría de lobos, aprende a cazar y sobrevivir como un salvaje, agudizando al máximo sus sentidos y su sentido del olfato. Todos estos acontecimientos forjaron la personalidad del personaje proporcionándole matices taciturnos y solitarios, y al mismo tiempo uniéndolo con vínculos de lealtad a sus amigos (aunque pocos descubren que este gruñón tiene su lado tierno y sentimental).
Su forma de ser solitaria y retraída, adicionada a su clasica actitud sobrada y de pocos amigos, hacen que Logan tenga más enemigos que todo el grupo de X-Men junto.
Una de las facciones más interesantes del personaje es su constante e imposible tarea por recuperar su memoria, sin nunca llegar a lograrlo. Esto se debe a que su poder curativo mutante sana también los recuerdos dolorosos, haciendo que en cada oportunidad en que le suceda algo traumático su cerebro lo oculte para evitar el dolor.

jueves, 5 de abril de 2007

La peluqueria del diablo.


El se llamaba Bruno y era peluquero, aunque él se presentara como campeón de pool.
Era un hombre flaco, pelado y con una barba mas blanca que la nieve misma.
Era lo mas parecido a un científico loco, a un profeta chiflado anunciando el fin del mundo.
Su peluquería se encontraba en la esquina de Campichuelo y Venancio Flores, al costado de las vías del Sarmiento.
Venancio Flores era una calle corta , de solo dos cuadras, paralela a las vías.
Es de extrañar que en las guías de calles Lumi de los años 94-95-96 no figure.
Esta calle de casas bajas y verdes por la humedad estaba poblada de ratas y gatos, misteriosamente nunca nadie vio algún vecino caminar por ahí.
El interior de la peluquería trasladaba automáticamente a otra época, las paredes mostraban el paso del tiempo que no se había apiadado del lugar.
Una de las paredes todavía tenia ladrillos de adobe, que dejaban ver sus bigotes de pasto seco de quien sabe cuantos años atrás.
Había una repisa con tres trofeos totalmente deslucidos, uno con un jugador de fútbol que hacia equilibrio con una pelota en su rodilla.
Su orgullo era el sillón de peluquero que había comprado en el mercado de pulgas diez años atrás, decía que provenía de Francia.
Era de hierro, a pedal, con un respaldo forrado en cuero negro. “Cuero, cuero” solía decir.
Tenia dos espejos, Bruno usaba solo uno con sus clientes, y el otro permanecía oculto bajo una sabana con una inscripción que dejaba leer “Petit Hotel”.
Eugenio, el mozo de “Lo de Arturo”, un pintoresco bar del barrio que se encontraba en frente de la peluqueria, contó alguna vez haber pasado temprano a la mañana y haber visto a Bruno hablar con el espejo recriminándole “el ultimo tiro”.
A Eugenio lo echaron ya que consumía mas ginebra de la que vendía.
En el medio del local se levantaba enorme, una mesa de pool.
Era verdaderamente una reliquia, en cada una de sus buchacas descansaba una tétrica gárgola de bronce que aparentaba mas defenderlas que adornarlas.
El paño dibujaba los millones de partidos sobre el jugado.
No había quince bolas. Había siete rayadas, cinco lisas y la negra.
Bruno siempre jugaba con lisas, confiaba demasiado en su destino.
El gancho de la peluquería era una ingeniosa promoción:
“Te corto el pelo,
me jugas,
y si ganas,
no pagas”
Tentaba un cartel en el gran ventanal.
Nadie, en años, gano el preciado corte gratis.

Un mediodía gris de garúa finita un hombre apareció por Venancio Flores, con las manos en los bolsillos y un andar calmo y sereno.
Delgado, de tez pálida, con bigotes finos y pelo negro petróleo.
En la esquina pateo un gato y entro silbando a la peluquería.
-Buen diaaa...- dijo el señor.
-Buenas... lo estaba esperando- desafió Bruno.
-Hoy es el día, estas decidido?- pregunto el hombre mientras se sentaba.
-Si, ya tome una decisión...- dijo el peluquero evitando mirar a los ojos al hombre.
-Y bien, cual es?...- pregunto frotándose las manos.
-Oreja descubierta?
-Bruno... si o no?- exigió el hombre poniéndose de pie.
-No... – exhalo Bruno tomándose el pecho.
-No vas a tener tiempo de arrepentirte, je...- dijo el hombre cerrando la puerta y marchándose por la misma calle por donde había llegado.
Ese día Bruno bajo las persianas a las dos de la tarde.

Al otro día llegaron dos niños al lugar, uno se sentó en uno de los sillones cercanos a la puerta y tomo un ejemplar de “El Grafico”, el otro en el sillón coiffeur.
Bruno le corto el cabello totalmente despreocupado y lo peino rutinariamente.
El niño sin esperar la palabra del peluquero se levanto y tomo uno de los tacos que estaban sobre la mesa.
-Rompo yo...?- dijo el niño.
Bruno asintió con la cabeza.
El niño rompió y creo un verdadero caos en la mesa, aunque no logro meter ninguna.
- Tenes otro tiro y jugas con lisas – dijo Bruno acostumbrado a inventar reglas para ayudar a sus clientes mas pequeños.
Apunto diez segundos y emboco la amarilla en la punta derecha, luego hizo banda y le pego en el centro al 7 de la bola violeta para que esta viaje lentamente a la buchaca del medio.
Le quedaban tres bolas, giro alrededor de la mesa buscando un nuevo tiro y vio la posibilidad de hacer carambola para meter la bola 3.
Disparo magistralmente y emboco la bola roja en la esquina izquierda empujando a la bola azul y a la bola negra al otro lado de la mesa.
Le quedo un tiro largo y recto, emboco la 5 naranja sin ningún problema.
Pegarle a la azul al otro lado era imposible, ensayo un tiro de dos bandas pero rozo una rayada y perdió el turno.
-Mejoraste ...- dijo Bruno aliviado.
Bruno tomo el taco y sin pensar le dio fuerte a la bola 10 que entro en la buchaca del medio imitando una explosión, sin sacar la vista de la bola blanca volvió a tirar, metió la 14 en el medio a la derecha y la 12 en la esquina.
Apunto a la 4 y exhalando disparo, esta vez la bola reboto en la banda cercana a la buchaca y se metió en la tronera de enfrente. Bruno trago saliva y siguió.
Vio en la bola 2 un tiro fácil y disparo, cuando aun la bola blanca giraba grito con una voz demoníaca.
-Nooo, un tiro mas!!!...-
La bola blanca toco a la bola 2 y entro sin ningún rasgo de piedad en la tronera.
-Dos tiros!!! – dijo el niño que estaba sentado.
-Ya lo se...- respondió un Bruno que se desplomaba poco a poco.
El niño saco la bola blanca de adentro de la mesa y la puso en el punto negro dispuesto a ganar el juego.
Las dos bolas que le quedaban, la azul y la negra, estaban de este lado de la mesa, así que tuvo que hacer banda obligatoriamente.
Toco con lo justo a la bola azul y se preparo para su segundo tiro.
Deslizo el taco por sus dedos mas de cincuenta veces, soltó el tiro y metió la azul, la blanca siguió su camino en la banda y al rebotar quedo entre la bola 8 y la tronera donde tocaba meterla. Este era un tiro muy fácil.
Bruno se adelanto velozmente y metió la negra con su mano dejando caer el taco que tenia en la otra.
-Tómatelas... – dijo simplemente.
El niño entendió y no dijo nada mas, dejo el taco sobre la mesa y encaro para la puerta.
Su amigo que había esperado y presenciado el partido, aprovecho.
-Me puedo llevar la revista...? – dijo en tono burlón.
-Llévate lo que quieras...- dijo Bruno metiendo todas las bolas en una caja de madera.
La peluquería nunca mas abrió.
Hace poco con unos amigos trataba de recordar el nombre de este peluquero campeón de pool, no hubo forma.
Ayer pase con el 65, vi las persianas bajas y se me vino a la mente su nombre y esta historia que me pedía salir.

miércoles, 4 de abril de 2007

Minado


Sentado en un bar de Potosí conocí a un hombre al que quiero presentar.
Su nombre era Alexis.Me contó que era minero y que cuando se cruzaba algún turista ofrecía su servicio de guia en las minas.
Con 40 años sus pulmones estaban tan oscuros como su segundo hogar, esa entrada al infierno, a la que acudía diariamente, le había quemando el pecho a toda velocidad.
Desde los 12 años concurría a la mina 6 veces a la semana, 10 horas por día.
El medico de su pueblo hacia 7 años que luchaba para que abandone su trabajo, este lo había traído a la vida y en silencio observaba como, de a poco, la abandonaba.Por esos días el doctor ya no lo miraba a la cara cuando le decía al hombre que ya no había vuelta atrás, que era cuestión de meses. Alexis resignado reía nervioso.
El hombre hablaba de su infancia, mucho mas pobre que su austero presente.Hijo menor de 6 hermanos, sus padres muertos ya no traían problema alguno.De sus hermanos poco sabia, estos mayores que él, a medida que armaban su vida borraban su pasado posiblemente para siempre.
Alexis tenia 2 hijos.Elba, una niña de 7 años, que con mucho esfuerzo al fin pudo comenzar la escuela este año.Juan, un varón de 14 años, nunca la piso. “Es fuerte, tiene que trabajar”, se convencía Alexis.
A medida que pasaban las cervezas, nuestros lazos se afirmaban, esto dio pie a mi pregunta de porque no abandonaba esa mina tan nociva para su salud, “morir ya me estoy muriendo, y la verdad es que espero morirme adentro”, la seguridad de su respuesta me heló la sangre.
Nos despedimos y quedamos en encontrarnos al día siguiente en la base del Sumaj Orcko (Cerro Magnifico).
Temprano en la mañana llegue bajo un sol poderoso, escoltado por un viento dominante, a la entrada del cerro.A lo lejos vi al hombre hablando con un niño, este lo abrazo, le dio un beso y le entrego una bolsita verde llena de hojas de coca. Le acomodo la ropa y lo subió a un camión que esperaba lleno de mineros.El camión arranco, y el hombre inmóvil lo siguió con la vista hasta que desapareció en la altura del cerro. Siguió inmóvil como buscándolo, o quizás con la esperanza de que vuelva, pero, ya resignado, nuevamente, se volvió hacia mi, y camino a mi encuentro.Al acercarme note sus ojos vidriosos y su respiración entrecortada, “ese es Juan, de a poco tendrá que ir aprendiendo el oficio” dijo todo seguido y de una vez bajando su mirada lentamente hasta llegar al suelo.Caminamos unos metros, fuimos a buscar el equipo para ingresar a las minas, y haciendo fuerza para no abrir la boca, pensé en silencio “de a poco se ira muriendo”.

martes, 3 de abril de 2007

Amor Palido

Caminaba pegado a la pared, parecía un ser de barro por lo húmedo que lo volvía la lluvia.
Sus pies pesaban toneladas y no podían dar grandes pasos, por esto, su andar era lento y errante.
Pensando en nada, se dejaba llevar, hacia ningún lado.
De pronto, escucho una voz.
Esa voz que alguna vez ilumino su corazón y escondió sus angustias.
-Esa es Marta - pensó en voz alta al mismo tiempo que sus ojos extendían su brillo.
Se miro las palmas de sus manos mojadas y noto las líneas de su destino mas profundas que de costumbre.
Se acomodo el saco marrón que daba una impresión de abandono por culpa de los bolsillos desechos y roídos por el uso persistente.
Tiro su pelo negro y empapado hacia atrás, al momento en que tomaba bocanadas de aire, como si estuviera a punto de sumergirse en el océano Atlántico.
Abrió sus ojos como buscando claridad y fue al encuentro de aquel sonido tan gratificante para su espíritu.
En el hall del edificio Marta dialogaba con el portero, un portero totalmente detestable, y se comprometía a no faltar esa misma tarde a la reunión de consorcio.
Ella en su figura fina y delgada, con su pelo marrón recogido y un paraguas gris que jugaba con su piloto negro, quería abandonar la charla, por eso solo emitía monosílabos para poder deshacerse de aquel personaje empalagoso.
Raúl llego a la puerta del edificio, miro a Marta de la cabeza a los pies, a medida que bajaba la mirada iba abriendo la boca como engendrando un grito eterno.
-Marta!!! - grito, exigiendo una respuesta sin haber hecho una pregunta.
-Chau chau...- se despedía Marta del portero insufrible.
-Mire que la del sexto hoy no viene a la reunión eh...- machacaba el portero insoportable.
-Marta!!! Por que...?- pregunto Raúl clavado frente al hall del edificio comenzando a lagrimear.
-Seguro...?- indago Marta mientras abría el paraguas.
-Si, creo que tiene un bautismo- dijo el fastidioso portero.
Raúl abrió los brazos y miro el cielo desarmándose en agua, cerro los ojos y volvió a preguntar.
-Marta!!! Por que me ignoras...?-
Marta logro zafar de el portero y salto los dos escalones que separaban el hall de la vereda.
Salto y atravesó a Raúl que la miraba fijo y trato en vano de abrazarla.
Marta sintió la sangre helada y soltó una carcajada diabólica.
Raúl sintió la sangre hirviendo y soltó un llanto desconsolado.
Marta cruzo la calle, paro un taxi y desapareció en el vehículo que acelero hasta perderse por el empedrado.
Raúl siguió con la vista a Marta, vio como subía al taxi y dudo sobre su destino, miro las baldosas rectangulares y las empezó a caminar cuidándose de no pisar ninguna que estuviera floja.
Silbando un tango, pensaba.
Pensaba en volver mañana.

Solitario Cazador de Estrellas

Era dueño del cielo.
Había llegado con la ayuda de algunas estrellas .
Las fue cazando de a una, al azar, por placer, porque si.
Consiguió un globo azul gigante y fue guardando allí una a una las estrellas con mas luz que pasaran cerca de sus manos.
El viaje al cielo fue lento, sin nubes, sin vientos, sin dudas.
Llego y se instalo, poderoso, solitario y egoísta.
Su globo carcelero con el tiempo comenzó a ceder ante la presión de las estrellas que clamaban protagonismo.
Estas, hartas de su situación de abandono, brillaron una vez mas, hacia mucho tiempo que no lo hacían ,la ultima vez que explotaron de luz fue para apasionar a su actual dueño.
El calor de su odio brilloso quemo el globo haciéndolo explotar en mil pedazos liberándolas al fin de su oscuridad.
Él cayo.
Mientras caía reviso en sus bolsillos y casi perdiendo la paciencia saco de uno de ellos un globo rojo desinflado y largo.Siguió cayendo, pero ya aliviado, con su nuevo globo en la mano y una sonrisa ligera en su rostro.